
Solo. Pateando su ánimo desde el vestuario hasta el gimnasio. Tuvo que presenciar cómo repartían las pecheras para la práctica de fútbol y ver cómo le pasaban por delante sin que le tocara alguna. El, que había llegado con Miguel Russo como el salvador, el reemplazante de Riquelme. El, que era de esa raza en extinción, de los pocos enganches que quedaban. El, que para pasar a Boca hasta hizo huelga de piernas cruzadas en el Monterrey.
El, por quien Boca pagó u$s 1.750.000 por el 50%. El, Leandro Gracián, que ahora ni siquiera juega en los picados y al que Boca está dispuesto a negociar y hasta a prestarlo con tal de recuperar al menos un poco de lo que depositó en él. Las expectativas no podrá recuperarlas. Y, claro está, el Tano tampoco..."La verdad es que me pareció raro, pero seguro en estos días voy a hablar con Carlos (Ischia), voy a dialogar con él. En este tiempo lo fuimos hablando. Me da bronca, claro. Pero nada más, no tengo problemas.
Todavía no arrancó el torneo y el entrenador está en su derecho de probar esquemas", contó el volante ayer en radio La Red. Lo cierto es que la situación actual de Gracián comenzó a gestarse el semestre pasado. Después de seis meses irregulares en Boca, la idea fue fogonearlo con el regreso de Román, aunque al final jugaron muy poco juntos: le tocó reemplazarlo entre lesiones y convocatorias. Y quedó a mitad de camino. Porque arrancó la suplencia haciendo goles en tres partidos consecutivos (Colo Colo, Colón y Olimpo) y teniendo actuaciones productivas sin brillar. Pero hubo un punto de inflexión, el que lo catapultó a la oscuridad: Boca perdió 1-0 con San Lorenzo y él tuvo una pésima tarde. Y a ésa le siguieron varias.
Ante Estudiantes volvió a defraudar y se instaló definitivamente en el otro grupo, lejos de los preferidos del DT. Al mismo tiempo que Gracián caía en desgracia, Cristian Chávez iba ganando protagonismo y presencia. Y así le fue robando el lugar. A tal punto que, cuando los suplentes se hicieron cargo del Clausura (enfrentaron a Racing, Vélez y Arsenal), Pochi fue reservado para la Copa y el Tano se quedó con los pibes. Y, para colmo, no jugó nada bien...En la gira, nada cambió. Gracián jugó siempre para los suplentes (y Chávez para los titulares). Pero ayer, ni eso. El enganche de los pibes fue Nico Gaitán. Y así, con la llegada de Damián Díaz, Leandro quedó posicionado como el cuarto o hasta el quinto enganche del plantel... "La verdad es que a veces me da un poco de bronca la situación. Pero tengo que ser inteligente. Uno tiene sus años en esto, la tiene clara.
Lo más importante es que estoy entrenándome para estar bien. Ya sea en Boca o en otro lado. No me voy a poner caprichoso. Estoy tranquilo y entrenando, otra no queda", aseguró el volante de 25 años. ¿Cómo es su situación? En un principio, Boca sólo pensaba aceptar una venta. Pero no hubo ofertas que conformaran. Ahora, en la cuenta regresiva para el comienzo del torneo, el club bajaría sus pretensiones y hasta estaría dispuesto a prestarlo con tal de no desvalorizar al jugador ni tenerlo parado durante estos meses. "Tengo una relación impresionante con mis compañeros. Acá en Argentina tengo mi familia, estoy muy bien. Y en el club estoy bien, los dirigentes siempre me trataron de diez. Pero uno siempre quiere jugar y ser protagonista, más con mi forma de ser. La pretemporada la hice pensando en luchar por un lugar. Pero la realidad te lleva a pensar en otras cosas. No me gusta esta situación para nada", agregó.
Hoy, tanto el jugador como el grupo empresario dueño del otro 50% de su pase, están a la espera de que Boca decida cambiar su postura. Porque hay sondeos esperando transformarse en propuestas formales. Uno, de Vélez. Otro, de San Lorenzo. Aunque en ambos casos están preocupados por el sueldo que cobra Leandro en Boca. "Es difícil responder si jugaría en otro club del país. Sí escucho, siempre. Pero recién ahora arrancamos a hablar. Los dirigentes de Boca tienen una postura. Y tiene que reunir condiciones para que estén todos bien", aclaró el jugador. Del exterior, la propuesta sería de Grecia.El quiere jugar. En Boca, parece, será imposible.
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